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LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN: COMPROMISO DE TODOS

Conferencia
Episcopal Peruana

LA
VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN: COMPROMISO DE TODOS


“Cristo es nuestra paz… Él ha reconciliado a los dos pueblos
con Dios en un solo cuerpo por medio de la cruz y destruyendo la enemistad”
(Carta a los Efesios 2,14-16)

INTRODUCCIÓN

Hay una creciente
expectativa en el Perú.  El Sr. Presidente Constitucional
de la República recibirá el Informe de la Comisión
de la Verdad y la Reconciliación el Jueves 28 de Agosto. 
Queremos, como Pastores de la Iglesia, dirigirnos al País en este
momento de nuestra historia.

I. ACTITUDES
1.          En primer lugar invitamos a toda
la Comunidad Nacional a acoger este Informe en un clima de serenidad,
de paz y de respeto.  Les convocamos a orar intensamente para que
la verdad y la reconciliación lleguen definitivamente a nuestra
Patria.  El Perú quiere conocer la verdad, busca la justicia
y anhela la reconciliación.

2.          Deseamos que este Informe contribuya
a establecer la verdad de los hechos dolorosos vividos en las dos décadas
pasadas en nuestro País. La hondura de estos dolores debe ser conocida
a fin de purificar la memoria colectiva de nuestra historia pasada; y
esto requiere nuestro arrepentimiento y perdón.

II. CRITERIOS
3.           La reconciliación sólo
es posible conociendo la verdad. No debemos ocultarla ni exagerarla, ni
disminuirla. Solamente, a partir de ese momento, cuando hayamos entendido
a fondo lo que es sufrir y lo que es causar sufrimientos, brotará
el arrepentimiento en unos y el perdón en todos.

4.          Jesús ha venido a “quitar
el pecado del mundo” (Juan 1,29). Dios es el primero en “amar
a los enemigos” (Lucas 6,27-28), el primero en “perdonar setenta
veces siete” (Mateo 18,22).  Y somos todos los creyentes y personas
de buena voluntad quienes tenemos que responder a la iniciativa reconciliadora
de Dios, conforme nos enseñó Jesús: “perdona
nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

5.          En estos años la Iglesia del
Perú, con sus luces y sombras, ha presentado a Jesús que
anuncia y revela, con sus gestos y palabras, la Buena Noticia de Dios
como reconciliador: “…bendigan a los que les maldigan, oren por
los que los maltratan” (Lucas 6,27).  El país ha sido
testigo de nuestro esfuerzo permanente en contra de la violencia, a favor
de la reconciliación y de la convivencia pacífica entre
todos los peruanos.

6.          Reconciliación no es sinónimo
de impunidad ni de ignorar las injusticias cometidas.  Debemos “promover
una reconciliación en la verdad, sabiendo bien que no son posibles
ni la reconciliación, ni la unidad contra o fuera de la verdad.”
(Reconciliación y Penitencia, N° 7).

7.          El Papa Juan Pablo II  nos confía:
“La convicción a la que he llegado? es que no se restablece
completamente el orden quebrantado, si no es conjugando la justicia con
el perdón.  Los pilares de la paz verdadera son la justicia
y esa forma particular del amor que es el perdón” (Jornada
mundial de la Paz 2002, N° 2).

III. COMPROMISOS
8.          Anhelamos que nunca más los
peruanos nos veamos enfrentados por la nefasta insensatez de resolver
los problemas sociales por el camino de la violencia y el terror. ¡Nunca
más!

9.          En medio de una sociedad convulsionada
y conflictiva queremos, como Iglesia, anunciar una esperanza inconmovible
e irrenunciable en la reconciliación definitiva entre todos los
peruanos.  Esta es la Buena Noticia que testificamos incansablemente
frente a los que no creen en una sociedad más fraterna y reconciliada
en la verdad (Apocalipsis 21,2-4).

10.   Ha llegado el momento en que los peruanos asumamos un
compromiso en orden a alcanzar la verdad y la reconciliación.  Es
hora de vivir como hermanos donde no haya ni vencedores ni vencidos sino
actores y protagonistas de nuestro propio destino en paz y en justicia.

11.     La deuda ética y moral contraída con la
sociedad peruana debe ser compensada con un proyecto de justicia y de
solidaridad.  ¡Los pobres no pueden esperar más!

12.   Nos comprometemos, como Iglesia, a recuperar la fe en
el perdón como un valor humano y cristiano, una fuerza social capaz
de poner en marcha una dinámica más regeneradora y liberadora
que “el ojo por ojo y diente por diente”.  Nos esforzaremos
en mostrar, con nuestro testimonio, que perdonar es siempre “vencer
al mal con el bien” (Romanos 12,21).

13.   Alentamos a todos a mirar con esperanza el futuro.  Pedimos
a Jesús, el “Señor de los Milagros” que nos ayude
a asumir la verdad y la reconciliación como un compromiso que todos
los peruanos compartimos. ¡Dios bendiga a nuestra Patria!

Lima, 21
de agosto del 2003

El Consejo
Permanente de la
Conferencia Episcopal Peruana