APRODEH
Rechazo
las calumnias contra la Comisión de la Verdad
El martes
10 de junio, a propósito de unas declaraciones de los comisionados
Sofía Macher y Carlos Tapia y de la presentación de los
testimonios de algunos líderes de grupos subversivos, los voceros
más connotados de la impunidad han vuelto a la carga contra la
Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Han intentado satanizar la posición de los comisionados sacando
de contexto una afirmación: que Sendero Luminoso es un partido
político. Ocultan que esa caracterización está incorporada
en todos los trabajos serios hechos en nuestro país acerca del
fenómeno de la violencia subversiva, incluyendo textos oficiales
de las FFAA y FFPP. Igualmente, dejan de lado que la misma comisionada
señaló que se trata de una organización partidaria
orientada por una ideología dogmática y autoritaria, y que
ha desarrollado acciones terroristas y criminales contra agentes del Estado
y población civil indefensa.
Asimismo, han tratando de mostrar como una acción encubridora de
los grupos subversivos la presentación de los testimonios de algunos
de sus líderes en las audiencias institucionales de la Comisión
de la Verdad y Reconciliación, testimonios en las que éstos,
lejos de reclamar negociaciones y acuerdos de paz, expresan su autocrítica
y reconocen sus responsabilidades colectivas e individuales.
Quienes hoy se rasgan las vestiduras son los mismos que callaron en siete
idiomas cuando en abierta e innecesaria concesión a los líderes
del senderismo, el 29 de octubre de 1993, el gobierno de Fujimori y Montesinos
los presentó en televisión, con uniformes militares, para
reclamar un acuerdo de paz con el Estado y sin que realizaran
la más mínima autocrítica de su accionar criminal.
Tampoco dijeron nada cuando aquella dictadura corrupta les facilitó
reuniones de su Comité Central y privilegios en las prisiones de
alta seguridad.
En base a
calumnias, en el mejor estilo fujimorista, los mismos que reclamaron la
amnistía para el grupo Colina y han encubierto la corrupción
y las violaciones a los derechos humanos, han planteado la “disolución”
de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Se trata una
vez más de una maniobra concertada que pretende infructuosamente
desprestigiarla, sobre todo ahora que se aproxima el momento de la presentación
de su Informe Final. Lo que moviliza a los voceros de la impunidad es
su temor a que la verdad se haga pública y a que la justicia se
ejerza contra quienes violaron los derechos humanos. Su fobia es la de
quienes tienen cuentas por rendir.
Finalmente, resulta asimismo lamentable que al minúsculo coro de
quienes difaman a la Comisión de la Verdad y Reconciliación
se sume una congresista del partido de gobierno, en abierta contradicción
con el presidente Alejandro Toledo, quien se ha comprometido a disponer
lo conveniente para que se lleven adelante las recomendaciones que resulten
del trabajo ésta.
Rechazamos enérgicamente esta campaña y llamamos a la opinión
pública a expresar de manera amplia el respaldo a la Comisión
de la Verdad y Reconciliación.
Lima, 11
de Junio de 2003
Eduardo Cáceres
Valdivia
Director General de APRODEH
