Expresa su adhesión entusiasta a la iniciativa que
Valentín Paniagua sea el próximo Defensor del Pueblo.
Ante la decisión del Congreso de la República de elegir al sucesor de Jorge Santistevan como Defensor del Pueblo en su siguiente sesión plenaria, la CNDDHH manifiesta al país lo siguiente.
1.- Ratificamos nuestra enérgica oposición a que una decisión de trascendencia nacional sea tomada por un Congreso surgido del proceso viciado y fraudulento del 9 de abril del 2000. La decisión requiere, además, del voto favorable de 80 congresistas; por lo que inevitablemente pasa por establecer acuerdos y compromisos con congresistas cuya conducta está cuestionada, sea por su condición de tránsfugas, sea por sus vínculos con el prófugo Vladimiro Montesinos y, además, en no pocos casos, por estar investigados por graves delitos.
2.- Sin desmerecer la calidad personal de algunos de los postulantes al cargo es para nosotros evidente que muchas personas de grandes merecimientos y legítimo derecho a postular a esa alta función se abstuvieron de presentarse por las consideraciones expresadas en el párrafo precedente.
3.- La Defensoría del Pueblo fue quizás la única institución del Estado que logró mantener su prestigio e independencia durante los años de la dictadura. Ello es una razón adicional para que quien asuma la función en la nueva etapa, esté por encima de cualquier cuestionamiento a la legitimidad de su origen.
4.- La inconveniencia de apresurar el procedimiento y la poca legitimidad del actual Congreso se hacen mayores en la medida en que el pueblo ya eligió un nuevo Congreso hace dos semanas; esta vez, uno legítimo e incuestionado y al que por derecho elemental le corresponde tomar decisiones de la envergadura de la que discutimos.
5.- Una razón adicional para esperar al próximo Congreso es que el equipo actual de la Defensoría, liderado por Walter Albán Peralta, viene haciendo una excelente gestión, lo que garantiza la estabilidad y adecuada presencia de la institución en estos pocos meses previos a la instalación del nuevo Congreso.
La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos aprovecha la oportunidad para adherirse entusiastamente al movimiento cívico que se viene gestando para que el presidente Valentín Paniagua sea elegido como el próximo Defensor del Pueblo del Perú.
Esto sería una forma de reconocimiento nacional a la labor que ha realizado en estos meses al frente del gobierno transitorio. Mas aún, cuando por la alta función que ha cumplido en beneficio del país, los únicos cargos públicos a los que puede aspirar de inmediato son aquellos como el de Defensor del Pueblo que se sustentan en el poder moral y la capacidad de ejercer un liderazgo basado en el ejemplo.
Los méritos de Paniagua están por encima de toda discusión. No sólo está su capacidad profesional y su intachable trayectoria política democrática. Están, también, los grandes logros que puede exhibir su gobierno en materia de derechos humanos, conseguidos en medio de excepcionalmente difíciles circunstancias. En este corto tiempo se ha rescatado plenamente el Estado de Derecho, se ha reparado gravísimas violaciones a los derechos humanos, se han dado pasos institucionales y normativos decisivos para su mayor vigencia en el futuro, se ha dado un combate enérgico contra la impunidad, se ha avanzado significativamente en subordinar a las Fuerzas Armadas al poder civil y se ha tomado la histórica decisión de establecer una Comisión de la Verdad.
Si se logra convencer a Valentín Paniagua de ser el próximo Defensor del Pueblo, sería no sólo un gesto de merecido agradecimiento del Perú por la obra cumplida; sino que conllevaría además un extraordinario mensaje positivo, tanto hacia el interior del país como para la comunidad internacional, indicando que el país avanza hacia una democracia estable, con instituciones sólidas y creíbles y que somos una sociedad que aspira a crear condiciones para la plena vigencia de los derechos humanos.
Consejo Directivo Nacional – CNDDHH
