La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, como hizo a lo largo de toda la época de la violencia en el Perú, expresa su profundo repudio y condena al atentado terrorista contra el Jurado Nacional de Elecciones. Expresa también su más sincera solidaridad y aliento a las personas heridas por la explosión.
Las autoridades deben realizar una profunda investigación de los hechos y conseguir la sanción severa a los responsables en el marco de la ley. Dados sus antecedentes criminales, no se puede descartar en absoluto que Sendero Luminoso sea el autor de este nuevo hecho de violencia. Hay, sin embargo, algunas razones para pensar que detrás del atentado podrían estar, más bien, aquellas fuerzas del pasado que buscan convencernos que el respeto a los derechos humanos y la vigencia del Estado de Derecho significan el retorno al desorden y a la violencia. Frente a esta segunda posibilidad, los peruanos debemos estar igualmente alertas. No podemos olvidar el inmenso daño moral y económico que hizo esa gente al país, cuando tuvieron a la sociedad adormecida con el argumento de que su dictadura era la garantía de nuestra seguridad. En la CNDDHH estamos seguros de que democracia y respeto a los derechos humanos son totalmente compatibles con energía y firmeza para garantizar el cumplimiento de la ley y la paz social.
El atentado de hoy se convierte en una razón adicional para que se establezca de inmediato la Comisión de la Verdad en el Perú. Nos recuerda que el problema de la violencia y el terror no es una página que se pueda voltear tan fácilmente. Nos ratifica la importancia de que los peruanos podamos conocer bien lo que pasó y señalar a los responsables de todo lo ocurrido en las dos últimas décadas, sean estos grupos subversivos o miembros de las fuerzas de seguridad. Sólo la verdad nos dará las armas que la democracia necesita para consolidarse y creará las condiciones para la reconciliación sincera.
Lima, 16 de mayo del 2001
