CNDDHH saluda decisión del Congreso de archivar proyecto de Ley sobre pena de muerte para terroristas
Saludamos la decisión adoptada el día de ayer (10 de enero de 2007), por el pleno del Congreso de la República, de archivar el proyecto de Ley presentado por el Ejecutivo para hacer efectiva la pena capital en casos de terrorismo agravado.
Esta decisión, acorde con los compromisos internacionales sobre derechos humanos asumidos por el Perú, reconoce por amplia mayoría (49 votos a favor vs. 26 en contra), que el derecho a la vida debe ser protegido por el Estado.
Consideramos que se ha dado un paso importante para asegurar la vigencia de los derechos fundamentales, pues la pena de muerte es contraria a los derechos humanos, está comprobado que no disuade la delincuencia y, en caso de error judicial, es irreparable.
Instamos a los señores congresistas a mantener esta posición en pro del derecho a la vida y, como tal, archiven definitivamente los tres proyectos de Ley aún existentes que plantean la pena capital para otras causales y, a su vez, promuevan una reforma constitucional de abolición definitiva de la pena de muerte.
Finalmente, reafirmamos nuestra condena al terrorismo y nuestra convicción de que, en democracia, la lucha contra este flagelo debe tener como eje esencial la defensa de los derechos de las personas.
Lima, 11 de enero de 2007
Esta decisión, acorde con los compromisos internacionales sobre derechos humanos asumidos por el Perú, reconoce por amplia mayoría (49 votos a favor vs. 26 en contra), que el derecho a la vida debe ser protegido por el Estado.
Consideramos que se ha dado un paso importante para asegurar la vigencia de los derechos fundamentales, pues la pena de muerte es contraria a los derechos humanos, está comprobado que no disuade la delincuencia y, en caso de error judicial, es irreparable.
Instamos a los señores congresistas a mantener esta posición en pro del derecho a la vida y, como tal, archiven definitivamente los tres proyectos de Ley aún existentes que plantean la pena capital para otras causales y, a su vez, promuevan una reforma constitucional de abolición definitiva de la pena de muerte.
Finalmente, reafirmamos nuestra condena al terrorismo y nuestra convicción de que, en democracia, la lucha contra este flagelo debe tener como eje esencial la defensa de los derechos de las personas.
Lima, 11 de enero de 2007
